16. Cuento
16. Cuento
Érase una vez una
princesa llamada Peonia, aclamada por su sabiduría y valentía. Un día, le llegó
una carta, invitándola a una mansión olvidada en el interior de un oscuro
bosque. Hablaban de un hombre que sufría en el lugar y estaba atrapado por un
malvado hechizo. Peonia, emocionada y curiosa por la carta, decidió ir, sin
saber que se acercaba a un enemigo peligroso.
Al llegar, la
mansión le pareció bastante impresionante, con candelabros dorados, cuadros
antiguos y pasillos sin fin. Pero la oscuridad y el polvo le hicieron saber que
esto no era así. Justo en ese momento, un hombre oscuro con mirada decidida y
armadura oscura le detuvo frente a ella. Este fue Lord Veyron. Dicen que no hay
crueldad más pura que la suya.
— hola, princesa
Peonia. ¿Vienes a liberar a mi prisionero? —dijo con una sonrisa malvada. No
dejaré que sigas con tu maldad, Veyron. —respondió sin mostrar miedo. Entonces
tendrás que enfrentarte a mí. —respondió cruzándose de brazos mientras este
desaparecía en una niebla siniestra. La princesa sabía que luchar directamente
contra él sería difícil. Pero recordó una historia sobre esa mansión. La
familia original murió en un accidente y el dueño que se encargó después era un
rey justo. Había desaparecido misteriosamente junto con todo su tesoro. Quizás
era el hombre que sufría y estaba atrapado como prisionero.
Recorriendo las
habitaciones, vio una gran estatua en el salón principal y, acercándose a ella,
un susurro penetró en su mente “Rey Mariano”. —Princesa… —una voz resonó en su
mente — He estado atrapado aquí por años. Solo una persona con un corazón noble
puede romper el hechizo. Pero entonces apareció Veyron, enojado. —¡No lo
liberarás! —gritó, atacandola con magia oscura
Sin embargo,
Peonia alzó valientemente su espada y reflejó la luz de un espejo antiguo que
deshizo el hechizo que unía al rey. La prisión se desvaneció dejando aun hombre
con un porte noble que quedó en su lugar. Veyron gruñó al sentir cómo su magia
desaparecía. Mariano liberado usó el poder para enviar a su captor al bosque de
la mansión.
— Me has salvado
de la prisión, princesa Peonia. Siempre tendrás un lugar en mi corte –dijo
agradecido. Peonia sonrió: había logrado su misión de restaurar la paz a la
Mansión y su nombre quedaría en la historia por ser la princesa que liberó al
dueño de esta, pues romper un encanto de esos es casi un imposible, el encanto
de la Mansión Oscura fue recordado en la historia del reino y la princesa
Peonía fue recordada como un héroe.
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