15. Interpretación del Libro El Dinosaurio del escritor Monterroso
15. Interpretación del Libro El Dinosaurio del escritor Monterroso
La primera vez que leí El dinosaurio de Augusto Monterroso, me causó gracia que era muy corto. En un inicio pensé que debía existir una segunda parte o que era parte de un texto completo. Lo leí varias veces y pensé en lo que el autor estaba tratando de decir y me di cuenta de que, de hecho, el cuento es un mensaje y el poder del cuento corto radica en su brevedad. Como el dinosaurio es todos los temas, emociones y sentimientos que tratamos de apartar de nuestra vida.
Esas son todas las cosas que ignoramos con la esperanza de que desaparezcan, pero siempre están allí, cuando abrimos los ojos. Algunos de nosotros tenemos miedo del futuro, otros son demasiado inseguros, otros tienen conflictos familiares, y otros sufren de presión de los demás y de los altos estándares para hacer todo perfecto. A veces, cerramos los ojos o nos distraemos. Decimos que estará bien mañana o tarde o temprano todo se arreglará, pero, ¿qué pasa si todo permanece igual?
No importa cuántas horas dormimos, cuántas veces intentamos ignorar al enemigo, sigue estando allí, esperando a que lo veamos. Eso es lo que más pensé en eso: no importa cuántos años tengas, todos tienen algo que nunca quieren ver. Y aunque este sea un microcuento, todavía hay una sensación de desasosiego... Y luego, con propósito, comprendí que un cuento puede no comprenderse solo de una manera personal.
Dejamos de lado aquello que nos molesta, pero nuestros problemas lo hacen igual. La pobreza, la violencia, la injusticia: son dinosaurios que siguen ahí, y que todos preferiríamos no admitir. Lo interesante de la historia que el autor no dice nada de forma literal: no sabemos quién se despertó, ni cuánto tiempo pasó, ni qué es realmente el dinosaurio. Cada uno puede leerlo a su manera, interpretarlo de acuerdo con lo que le esté pasando.
Creo que la moraleja de este cuento es el hecho de que
cada uno de nosotros tiene algo por lo cual luchar. Podemos posponerlo, dejarlo
pasar por días, meses o años, pero sigue esperándonos. Eso es lo que
requiere más coraje. No se puede evitar su existencia fingiendo que no hay
problemas, pero hay que resolverlos. Por tanto, creo que el dinosaurio no es
solo un pequeño cuento, sino un cuento y un recordatorio de que los problemas
no desaparecen por sí mismos y que a veces tenemos que tomar una decisión y ser
valientes.
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